Hidratación inteligente
cuánta agua necesitas realmente en verano
Durante el verano, la hidratación se vuelve un pilar fundamental para la salud. Las altas temperaturas aumentan la pérdida de líquidos a través del sudor y la respiración, lo que puede afectar rápidamente el equilibrio del organismo. Sin embargo, aunque “tomar agua” es una recomendación ampliamente difundida, no siempre está claro cuánta agua necesitamos realmente ni cómo hidratarnos de manera inteligente según la edad, estilo de vida y condiciones ambientales.
No existe una cantidad única válida para todas las personas. Las necesidades hídricas dependen de factores como peso corporal, nivel de actividad física, temperatura ambiente, alimentación y estado de salud. De forma general, organismos internacionales sugieren como referencia entre 2 y 2,5 litros diarios para adultos, considerando tanto el agua que se bebe como la que proviene de los alimentos. En verano, esta cifra puede aumentar, especialmente en personas activas o expuestas al calor por periodos prolongados.
Uno de los errores más comunes es esperar a tener sed para hidratarse. La sed es una señal tardía: cuando aparece, el cuerpo ya ha comenzado un proceso de deshidratación. Esto es especialmente relevante en adultos mayores, quienes suelen tener una menor sensación de sed, y en niños, que muchas veces olvidan beber agua mientras juegan.
La hidratación inteligente implica distribuir el consumo de líquidos a lo largo del día, en pequeñas tomas frecuentes. Beber grandes cantidades de agua de una sola vez no mejora la hidratación y puede generar malestar digestivo. Lo ideal es acompañar cada comida con líquidos y reforzar el consumo entre comidas, antes, durante y después de la actividad física.
Otro aspecto clave es qué tipo de líquidos se consumen. El agua sigue siendo la mejor opción, pero también aportan hidratación las infusiones frías sin azúcar, el agua con frutas naturales y los alimentos ricos en agua como sandía, melón, pepino, tomate y naranja. En cambio, bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína pueden favorecer la pérdida de líquidos y no deben reemplazar al agua.
En situaciones de calor extremo, sudoración intensa o actividad física prolongada, puede ser necesario reponer electrolitos, ya que el sudor no solo elimina agua, sino también sodio y otros minerales. Esto es particularmente importante en adultos mayores, deportistas y personas con enfermedades crónicas, siempre bajo recomendación de un profesional de la salud.
Reconocer los signos tempranos de deshidratación también es parte de una hidratación consciente. Boca seca, cansancio, dolor de cabeza, mareos, orina oscura o escasa son señales de alerta que indican la necesidad de aumentar la ingesta de líquidos. En niños y adultos mayores, estos síntomas pueden aparecer de forma más rápida y severa.En definitiva, hidratarse bien en verano no se trata solo de cantidad, sino de constancia, calidad y adaptación a las necesidades individuales. Incorporar hábitos simples y sostenidos permite prevenir problemas de salud, mejorar el bienestar general y enfrentar las altas temperaturas de manera más segura y consciente.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud – Hidratación y salud: https://www.who.int
- European Food Safety Authority – Water intake recommendations: https://www.efsa.europa.eu
- Centers for Disease Control and Prevention – Hydration and heat: https://www.cdc.gov
- Ministerio de Salud de Chile – Recomendaciones para el verano: https://www.minsal.cl