Trastornos del sueño en verano: 

por  qué dormimos peor y cómo mejorar el  descanso 

Publicado en: 5 de febrero de 2026  y atualizado en: 6 de febrero de 2026
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En verano, dormir bien se vuelve un desafío para muchísima gente: te cuesta conciliar el  sueño, te despiertas a mitad de la noche, sientes el descanso “liviano” y al día siguiente andas  con menos energía y peor ánimo. No es solo una sensación. El calor, los cambios de luz y los  ajustes de rutina propios de esta época pueden afectar la calidad del sueño y, con ello, tu  bienestar general.  

¿Por qué dormimos peor en verano?  

1) El calor interfiere con la “bajada” natural de temperatura corporal. Para dormir, el cuerpo necesita reducir su temperatura interna. Cuando la habitación está muy  cálida o húmeda, ese descenso se dificulta y aumenta la probabilidad de despertares, además  de disminuir el sueño profundo y REM (las fases más reparadoras).  

2) Hay más luz y se retrasa la señal de “hora de dormir”. Los días largos y la exposición a luz intensa en la tarde/noche pueden retrasar la producción  de melatonina y desplazar tu reloj biológico. Resultado: te da sueño más tarde y te cuesta  sostener horarios regulares.  

3) Cambia la rutina (y el cuerpo lo nota). Vacaciones, panoramas nocturnos, comidas más pesadas o tardías, alcohol, siestas largas,  pantallas hasta tarde: todo eso puede fragmentar el sueño y hacer más difícil “apagar” la  mente.  

Cómo mejorar el descanso en verano (sin complicarte)  

  • Crea un dormitorio “amigo del sueño” (más fresco, oscuro y ventilado).  Muchos expertos sugieren mantener la habitación en un rango fresco; varias guías lo sitúan  alrededor de 15–19 °C (60–67 °F), ajustando según tu comodidad. Si no tienes aire  acondicionado, prueba ventilación cruzada, ventilador apuntando hacia una pared (para mover  aire sin resecar tanto), cortinas blackout y evitar que el sol caliente la pieza durante el día.
  • Dúchate tibio y baja el “calor acumulado”.  Una ducha tibia (no helada) antes de dormir puede ayudar a que el cuerpo disipe calor y facilite la transición al sueño.
  • Elige ropa de cama respirable. Prefiere telas livianas y transpirables (por ejemplo, algodón) y evita exceso de capas. La idea  es permitir que el cuerpo regule mejor su temperatura durante la noche. 
  • Cuida el “timing” de comidas, alcohol y ejercicio. En días de calor, una cena muy pesada o el alcohol pueden empeorar despertares y sensación  de sueño poco reparador. Y si entrenas, intenta hacerlo más temprano: el ejercicio intenso  cerca de la hora de dormir puede elevar la temperatura corporal y retrasar el sueño en algunas  personas. 
  • Luz de mañana, penumbra de noche. Exponte a luz natural temprano (idealmente al despertar) y baja luces/pantallas en la noche. Es  un ajuste simple que ayuda a tu ritmo circadiano a “entender” cuándo es hora de estar activo y  cuándo es hora de descansar.  

Cuándo consultar  

Si el insomnio dura más de 2–3 semanas, hay ronquidos fuertes con pausas al respirar,  somnolencia diurna intensa o sudoración nocturna persistente, conviene hablar con un  profesional de salud para descartar causas médicas y recibir orientación personalizada.  

Fuentes:  

  • Sleep Foundation – Best temperature for sleep: https://www.sleepfoundation.org/bedroom-environment/best-temperature-for-sleep  
  • Cleveland Clinic – Ideal sleeping temperature: https://health.clevelandclinic.org/what-is the-ideal-sleeping-temperature-for-my-bedroom  
  • WHO – Heat and health (recomendaciones en olas de calor): https://www.who.int/news room/fact-sheets/detail/climate-change-heat-and-health  
  • NIH MedlinePlus Magazine – Sleep (contexto y salud): https://magazine.medlineplus.gov/pdf/MedLinePlus_Monthly_Issue1-508.pdf 

 

Este material es sólo para fines informativos. No debe ser utilizado para realizar el autodiagnóstico o la automedicación. En caso de duda, siempre consulte a su médico.
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